NO VAMOS A APRENDER NUNCA

Cuando miré hacia arriba, pude ver que el techo de mi casa era una verdadera zaranda, estaba salpicado de agujeros por donde entraba con gran esplendor la maravillosa luz del día. Pensé que sería fantástico poder ver las estrellas desde mi sofá sin tener que salir a la calle. Las noches de verano fueron estupendas: por los agujeros del techo entraba el fresco de la noche y además podía ver el cielo estrellado de mi pueblo.

Pero, pasó el verano y llegó el día en que empecé a sentir demasiado fresco e incluso, comenzaron a caer algunas gotas de las primeras lluvias del otoño.

¡¡Tengo que solucionar esto pronto!!, pensé. Llamé a un albañil y me colocó un magnífico techo raso de escayola que me evitaba ver los agujeros del techo y me dejaba un precioso salón ¡Ya podía estar tranquilo!

Pues bien, parece ser que esta es la forma de pensar  de nuestra administración local y provincial respecto a la carretera que une San Silvestre de Guzmán y Sanlúcar de Guadiana: en una obra anterior, la reparación de la carretera se hizo tan mal que los arreglos realizados quedaron a distinto nivel que la carretera, con lo que había bastantes resaltos. Resulta que nuestra administración, sensibilizada con los problemas de aislamiento de nuestra zona, decide mejorar la vía de comunicación entre San Silvestre y Sanlúcar, vía muy transitada últimamente por visitantes de nuestra zona, procedentes de la costa onubense y de El Algarve portugués. Pero, ciegos a los problemas cual avestruz con su cabeza bajo tierra, realizan un proyecto sin tener en cuenta los defectos heredados de la anterior reparación y, aunque al comenzar las obras, son conscientes de la situación que se está generando, siguen con su proyecto de cirugía superficial sin atajar los problemas de fondo.

Aunque muchos vecinos y vecinas de ambas localidades han llevado el problema a sus ayuntamientos, éstos se empeñan en seguir diciendo que éste es el proyecto y que no hay nada que hacer, con lo que se terminará la obra, se gastará un importante dinero y sólo habremos escondido el problema pero no solucionado.

Pero claro, lo importante para nuestros dirigentes es no crearle problemas a sus compañeros de partido, sin importarle para nada que sus vecinos y vecinas tengan que soportar obras terminadas penosamente y dinero tirado sin ningún escrúpulo ni arrepentimiento.

Pues bien, el ejemplo inicial sólo lo puede cometer un necio, pero los de la carretera, además de necios, son unos sinvergüenzas prepotentes a los que no les importa para nada, ni la opinión ni la situación de sus vecinos y vecinas.

Que se empiece a arreglar una carretera y terminen la obra dejándola peor de lo que estaba en un principio, sólo puede pasar en España, y por desgracia nos a tocado a los sanluqueños comprobarlo con nuestros propios ojos.

  ¡¡Así nos va!!

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